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ETA reivindica los asesinatos de Capbreton y anuncia que actuará “sea en el lugar que sea” 15 de diciembre de 2007 (11:55 pm)

Publicado por JGIbañez en : ESPAÑA - Otros medios , trackback

[Noticia de DEIA]
[Foros de EL PAÍS]

Suena a “aviso para navegantes…” franceses. Suena a querer recuperar aquellos tiempos en que los Gobiernos de Giscard d’Estaing, o los de Mitterrand, se mostraban pusilánimes a la hora de apoyar de manera más comprometida a la joven democracia española en su lucha contra el terror. Aquellos tiempos en los que se intentaba a toda costa extender el conflicto a Iparralde (País Vasco francés) con la versión gala de ETA, Iparretarrak, lo que resultó estéril y sólo condujo a un exceso de prudencia introvertida por parte de nuestros vecinos.

Muy desesperados tienen que estar los asesinos para pretender meter miedo ahora, de nuevo, con eso, a Francia. Existen mayores y más graves motivos de preocupación, en ese territorio, que los de un movimiento que se quiso hacer pasar por supuestamente liberador y que pronto derivó en vulgar y ordinaria mafia criminal, dando los últimos coletazos de sus estertores como protagonistas políticos de una nada que no representa a nadie.

Comentarios»

1. Leiter - 16 de diciembre de 2007 (10:16 pm)

Contra la sinrazón, fruto de la ignorancia activa y del instinto patológicamente asesino de los integrantes de esta criminal banda, poco se puede hacer sino es mantener en guardia a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, y proseguir con una política de colaboración antiterrorista entre los estados francés y español. Es posible que ETA busque un alejamiento de Francia en su eficaz colaboración con el ejecutivo español en tanto que pone en el punto de mira los intereses galos, ya sea por la declaración pretendida de atentar “sea donde sea”.

Pero para todos los sinvergüenzas que conforman el entorno etarra, además de demostrar lo estúpido de sus violentos planteamientos, supone otra manera de constatar su patético analfabetismo, al no tener en cuenta que en los tiempos en los que vivimos, existe una nueva estructura geopolítica que cristaliza en la llamada Unión Europea, donde los distintos intereses nacionales convergen hacia una política común basada, entre otros aspectos, en la seguridad nacional de todos sus miembros frente a los grupos marginales que no aciertan a descubrir el nuevo entramado social europeo.

A vueltas con este tema, convendría recordar las leyendas que pueden leerse en los epitafios de las tumbas de soldados vascofranceses en Iparralde: ” Somos vascos, pero por encima de todo, franceses”. No hay más ciego que quién no quiere ver.

LEITER
Javier Menéndez

2. Gerardo - TONELETE - 18 de diciembre de 2007 (9:16 am)

Este fin de semana me dejó estupefacto las imágenes del comportamiento que tuvieron la mayoría de los asistentes al Congreso de Eusko Alkartasuna. Una vez recuperado, escribí la siguiente reflexión sobre el “terrorista anónimo”.
El terrorista es una persona degenerada, violenta, sin escrúpulos y totalmente execrable. Pero qué decir de aquellos que sin ser terroristas, en el sentido literal del término, los apoyan e incluso los aclaman. Este mismo fin de semana he visto en los medios de comunicación cómo un gran número de personas, asistentes a un congreso de Eusko Alkartasuna, acallaba con sus aplausos los gritos de “criminal” que surgían de algunos de los presentes y que iban dirigidos a Pernando Barrena, portavoz de la ilegalizada Batasuna. La apariencia de estas personas era totalmente normal, unos semejaban ser oficinistas de sucursal bancaria, otros propietarios de pequeños negocios e, incluso, se vislumbraba la presencia de alguna que otra ama de casa. Sin embargo, todas estas personas, que reaccionaron aplaudiendo al mencionado portavoz, aplaudían realmente el reciente vil asesinato de dos guardias civiles. ¿Qué calificativos habría que reservar para éstos que así reaccionan ante el asesinato, el atentado, el secuestro o la extorsión? Ellos no asesinan ni extorsionan pero merecen los mismos calificativos que los que lo hacen y, además, otro: el de cobardes. Amparados en su anonimato y en su peculiar normalidad de vida oxigenan las entendederas de sus violentos salvapatrias y dan sentido al sinsentido de sus crímenes. Cuando recogen los papeles que tienen sobre su mesa de trabajo, echan el cierre del negocio y limpian la cocina para verse en la taberna más próxima y tomar unos chacolíes juntos ¿hablarán sobre las atrocidades de sus héroes con orgullo o se limitarán a comentar la tormentosa e indigna situación en la que vive el oprimido pueblo vasco? Y, cuando terminan sus conversaciones y vuelven a sus casas por la noche para dormir ¿cogerán el sueño con facilidad o les perturbará, si acaso un poco, el hecho de que haya que matar gente inocente para conseguir la libertad de su pueblo?


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