la DGT asegura que apenas usamos los intermitentes 18 de diciembre de 2007 (11:06 pm)
Publicado por JGIbañez en : ESPAÑA - Otros medios , trackback[Noticia de QUÉ! s/enlace]
“…la DGT, que controló recientemente a 1.300 conductores, comprobó que circulamos mal en las glorietas, usamos poco los intermitentes, vamos por la izquierda y metemos frenazos al ver una señal de radar…”
[Foros de EL PAÍS]

Para quienes hemos sufrido un accidente a causa de que otro conductor omitió usar la intermitencia, es especialmente doloroso pensar que algo tan básico y tan simple pueda provocar graves catástrofes personales. A raíz de ello, es imposible no fijarse en la desidia tan extendida mostrada por esos perezosos que prescinden de usar unos pilotos exteriores fundamentales para el tráfico…

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…De manera esporádica a cualquiera se nos puede pasar por alto activar dicha señal luminosa, obligatoria cuando se producen maniobras del vehículo que impliquen un giro en la dirección mientras está rodando. Ninguno de nosotros estamos libres de haber tenido, y de seguir teniendo, algún despiste que otro por no avisar con antelación sobre nuestro movimientos en la calzada.
Pero es que se ven a muchos, a demasiados, vagos habituales de los intermitentes en circulación, para quienes la costumbre es precisamente no utilizarlo. Casi se diría que parece que lo llevan a gala. A muchos de esos sujetos es posible que ya de pequeñitos todo el mundo les decía lo “listillos” que eran, de modo que se sienten suficientemente avispados, por sistema, como para prescindir de precauciones tan “tontas” ¿verdad?
Seguramente es que les cuesta un trabajo sobrehumano cada vez que deben accionar esa palanquita tan manejable que se halla al lado del volante ¡Qué poca sangre en las venas! Porque si su dejadez y su indolencia les llevan incluso a aplicar la Ley del Mínimo Esfuerzo en cosas tan leves, qué aspectos “verdaderamente” importantes para ellos, en su vida cotidiana, no dejarán de ser atendidos convenientemente a causa del carácter descuidado que voluntariamente se fomentan a sí mismos.
Sin reminiscencia religiosas: espero y deseo que tales “perros del intermitente” en su propio “pecado” lleven implícita la correspondiente “penitencia”.
Suelo salir a pasear en bicicleta los fines de semana por Madrid. Intento circular por las vías al uso y conectar con el flamante Anillo Verde, que circunvala la ciudad, pero que no sirve para utilizar la bici como medio de transporte alternativo, ya que no conecta, salvo en el ramal de O´Donell, con ninguna zona. Para llegar hasta el cinturón ciclista se requieren de no menos de 6 kilómetros si uno vive, como en mi caso, en un barrio céntrico de la capital.
Uso chaleco reflectante, casco y llevo luces en la bici. Conduzco “a la defensiva” y procuro respetar siempre las Normas de Tráfico. Mis rutas, sobre todo los sábados, superan fácilmente los 40 kilómetros, si el reloj contador de mi ciclo no me engaña. Los insultos y descalificaciones de ciertos conductores están a la orden del día, aunque es un tema que tengo superado. No hay mejor remedio que tocar la ventanilla del imbécil que te insulta sin motivos y explicarle, con todo lujo de detalles, que quién incumple las normas es él. Como no se lo esperan, se quedan sorprendidos. Quizá se lo piensen mejor en otra ocasión donde se encuentren con un ciclista.
Hace dos semanas, bajando por la Avenida de Vinateros dirección a Retiro, un cafre realizó un súbito cambio de carril sin señalizarlo de ninguna manera. Sólo por la costumbre que tengo de llevar los dedos pegados a la maneta del freno trasero evitó una mayúscula desgracia, ya que mi velocidad, en plena bajada, rondaba los 40 Km/hora y tras de mí, venían dos autobuses que rozaron mi rueda trasera ante tan imprevisible frenada. Junto al conocido centro comercial de Estrella, tuve que parar media hora debido a la brusca aceleración que soportó mi corazón, que sumado a las fatigas propias del esfuerzo pedalero, me impedían poder circular en unas mínimas condiciones saludables.
Reconozco que por estos sinvergüenzas que no saben poner un intermitente a tiempo, se me están quitando las ganas de practicar un deporte tan sano y a la vez ecológico.
Leiter
Javier Menéndez