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El Congreso aprueba que se elimine el ‘cachete’ a los hijos 21 de diciembre de 2007 (5:05 pm)

Publicado por JGIbañez en : ESPAÑA - Otros medios , trackback

[Noticia de PÚBLICO]
[Foros de EL PAÍS]

cachete.jpg

A pesar de que se puede estar muy de acuerdo con la filosofía que ha conducido a la supresión de los dos artículos del Código Civil, respetando esa filosofía no está tan claro políticamente que fuera imprescindible suprimirlos, puesto que nos obliga a presenciar un pronunciamiento solemne del Congreso sobre el asunto y, nuevamente, se consigue con ello poner en bandeja la polémica y una división tajante entre lo que opina un sector de la clase política y lo que opina la población en general…

Comentarios»

1. JGIbañez - 21 de diciembre de 2007 (5:09 pm)

…Si una persona se considera civilizada debe renunciar por completo a la violencia física, siempre que no sea en defensa propia. El hecho de que esa persona sea padre o madre de familia no tiene por qué hacer variar los conceptos de lo que se considera civilización.

Muy poca inteligencia, o muy poco control sobre sí mismo, o muy escasa su capacidad para criar hijos, demuestran quienes no tienen otro recurso más que el cachete -por sistema- para educar a un niño. Los humanos no somos perros, ni gatos, y desde la más tierna infancia tenemos capacidad de aprender las cosas, que son obligatorias y necesarias en la vida, con otro tipo de estímulos, o de presiones, o de castigos, que no impliquen violencia física.

Hasta ahí, todo el mundo que cuente con un determinado nivel cultural, o por simple sensatez, podría estar de acuerdo.

Pero lo cierto, y la realidad cotidiana lo confirma, es que no todas las familias tienen la misma capacidad imaginativa para encontrar alternativas en la educación diaria de sus menores; no todos los climas familiares son óptimos, no todos los padres tienen igual nivel de paciencia y de auto-control, no todos los niños son similares (hay muchos de ellos que consiguen provocar ataques de nervios y crispar con facilidad al más flemático de los mortales; seguro que con esas criaturas se habrá probado ya cualquier medida, y ninguna llega a ser suficientemente efectiva), etc. etc. etc.

Es lógico que se endurezcan las leyes todo lo que sea necesario ante el mínimo atisbo de que, en tal o en cual caso, existe verdadero maltrato doméstico. No digamos ya lo mucho que se le debería castigar penalmente a todo aquel que ocasione una lesión duradera constatable a un niño. Dureza contra los abusos, por supuesto, toda la del mundo y mucha más. Pero ¡cuidado con las medidas preventivas y generalizadoras! Sin ir más lejos, ya se ha visto hasta dónde conducen la falta de disciplina y la poca valoración del esfuerzo por parte de los jóvenes en el terreno docente. No queramos saber qué generaciones nos esperan si las familias a partir de ahora no saben buscar, o no encuentran, alternativas que mantengan la severidad y el rigor ocasionalmente necesarios en la crianza de sus hijos…

“… a los que, por su bien, hay que domesticar…” J.M. Serrat

…puesto que una gran mayoría de ellos no se caracterizan precisamente por ser muy obedientes, que digamos.

P.D.: Como tantas otras veces, el papanatismo de algunos en la izquierda se contagia a la globalidad del centro-izquierda… y todo ésto a escasas semanas de unas elecciones generales, en las que la peor y más ultramontana derecha que se había visto nunca en nuestra democracia -con posibilidades de gobernar- puede llegar a ganarlas. A este paso nos veremos como en Polonia, si no… al tiempo. Los votantes tienen la última palabra y hay que ver lo “fácil” que se lo están poniendo algunos, a última hora parlamentaria, para que les “cueste” decidirse.

2. theniger - 21 de diciembre de 2007 (9:10 pm)

Sin entrar al tema de fondo del maltrato, tema que repudio totalmente ya sea niño, adulto, mujer , hombre o cualquier miembro del reino animal ( corridas de toros, caza deportiva, etc), me llama la atención que a esta altura de la evolución de la “civilización” todavía pueda ser un tema de debate y más aún que podamos pensar que no haya otros mecanismos de educación alternativos.
Si el tema todavia es materia de debate es una pésima señal sobre la sociedad que estamos construyendo ( o destruyendo?) y un desperdicio supino del tiempo de nuestros representantes
El problema del alumnado tiene una base clara en la falla de los hogares pues sin lugar a dudas son el reflejo de conductas que los niños ven a diario en sus casas, en el trato de sus padres , con sus abuelos, la política del látigo y la zanahoria, etc. O no es mal trato el ceder el asiento a una mujer embarazada, una persona con discapacidad motora o un anciano. La irascibilidad cotidiana cuando manejamos , aparcamos en doble fila, no dejamos salir a la gente del metro en busca del deseado asiento.Donde han quedado las costumbres que nos inculcaron nuestros padres.

3. Leiter - 22 de diciembre de 2007 (12:34 am)

Poco puedo yo añadir ante los comentarios de JGIBAÑEZ y THENIGER, auténticas joyas de expresión tanto literaria como expositiva. No puedo acercar el empirismo que denota esta cuestión tan interesante al no tener hijos (que yo sepa), por lo que mi comentario puede adolecer de nula experiencia práctica.

La ilustración que acompaña al tema de IBÁÑEZ no coincide con la más pura definición de “cachete”, desde mi particular punto de vista. Yo entiendo como “cachete” una palmada en el trasero, pero no un BOFETÓN que deje huellas en el infeliz niño. Quizá esté equivocado, pero mis conocimientos sobre la sintaxis de la lengua cervantina no me dan para más. Creo, desde mi posición un tanto arbitraria, que un cachete en el culito vale más que muchas investigaciones positivistas que no saben desentrañar la conducta de un ser menudo. Si, es posible que sea un tanto simplista, pero la mera observación en casos ajenos me da puentes para enlazar mi opinión.

La filosofía barata nos advierte que “una buena hostia a tiempo corrige conductas indeseables”, aunque creo que este más que dudoso teorema bien pudiera ser aplicable en situaciones donde los adolescentes mantienen apresados a sus padres, como se ha podido saber por medio de la denuncia pública de una familia asturiana, desesperada con la incorregible actuación de sus hijos de 16 y 18, que, incluso, tuvo que llegar la Policía para tratar de poner orden.

Creo que es un problema de sensatez. Lo que ocurre es que, como bien afirma THENIGER, si los padres no demuestran la madurez que se les presupone, dificilmente habrán de derivarse conductas ajustadas a lo que comunmente entendemos como armonía social. Hay mucho papanato suelto que no da la más mínima talla de convivencia. ¿Cómo podrá educar en estas condiciones a sus hijos? Imposible.

…Y perdonen por mi atrevimiento. Pero, ¿Quién y desde qué tribunas supuestamente informativas fomenta el embrutecimiento progresivo de nuestra sociedad?

LEITER
Javier Menéndez

4. JGIbañez - 22 de diciembre de 2007 (9:13 am)

Leiter, yo subscribo palabra por palabra todo lo que dice theniger. Mis padres no fueron doctores en ninguna materia pero ellos mismos supieron encontrar el método de educación adecuado sin necesidad de tocarles ni un solo pelo a sus cuatro hijos, y sin necesidad tampoco de que la sociedad mantuviera debates sesudos al respecto para inculcarles esa “alternativa”. Todo lo basaban en el cariño, incluso cuando eran inflexibles eran afectuosos.

Ahora bien, enfoco la noticia desde el punto de vista de la reacción ciudadana frente al pronunciamiento del poder Legislativo. Resulta que ahora se van a situar a la misma altura aquel padre o aquella madre que propinan a sus hijos un cachete en el culo, de manera ocasional y del que quizá no se sientan orgullosos o incluso se arrepienten nada más propinado; a la misma altura, digo, que el/la maltratador/a vocacional, como por ejemplo el/la que es capaz de ponerle la cara a una niñita así, como en la foto.

Y, por qué no decirlo (sin que sea lo más importante en todo este asunto), preocupándome también por los efectos electorales de esa reacción ciudadana.

Y también preocupándome mucho más por el resultado a largo plazo de la medida, pues al compararla con las generaciones de malos estudiantes (en la que me consta que algo mal se decidió legislativamente también en su día), vaticino generaciones de incívicos y de vándalos (que dejarán en pañales a los actuales). Es mi opinión, no pretendo poseer la verdad absoluta, me gustaría encarecidamente que alguien me convenciera de lo contrario…

Y, por cierto, la imagen la elegí a propósito, sin fotocomposiciones, para dejar claro que “una cosa es una cosa, y seis, media docena…”

Gracias y saludos

5. Leiter - 22 de diciembre de 2007 (9:46 am)

Me deja helado tu aclaración sobre el realismo de la ilustración que acompaña tu comentario. Pensé que era un fotomontaje, pero gracias a tus explicaciones, puedo constatar que todavía existen padres y madres que son unos desgraciados. Eso, desde mi punto de vista, no es un simple “cachete”. Eso es una salvajada, denunciable a todos los efectos. Dicen que pegar a un padre es lo más feo del mundo, pero pegar a un hijo de esa manera tan horrorosa como refleja la imagen elegida para tu nota, es impropio de una sociedad que aspira a ser justa.

A mi, me sacudieron de pequeño. Sobre todo los curas escolapios que tuvieron la paciencia de aguantarme. A veces, fueron injustos, pero, en ocasiones, reconozco que me lo merecí. No digo, con ello, que este sea el mejor método. Quizá en aquellos tiempos, los estudios pedagógicos no estaban lo suficientemente desarrollados. En fin.

Por lo demás, suscribo enteramente tu comentario. Son las dos caras de una misma moneda. Pero lo de la ilustración me deja sin palabras. No me entra en la cabeza que pueda haber padres así, de verdad.

LEITER
Javier Menéndez

6. Celia - 22 de diciembre de 2007 (10:32 am)

Estais hablando de cosas bien distintas. Un cachete en el culo, es una cosa, y una paliza es otra. Cuando mi hija me desobedecía le daba un cachete, nunca un bofetón ni una paliza. Y procuraba hacerla entender el motivo. Hoy en día puedo presumir de hija, una persona que derrocha amabilidad y educación allá por donde va.

La medida aprobada por el gobierno es una solemne estupidez. El otro día tuve la oportunidad de conocer la denuncia de una hija a su madre, conocida mía. La “ricura”, de 11 años, ha denunciado a su madre por un cachete recriminatorio por volver a casa a las tres de la mañana. Puede parecer increíble, pero juro que es cierto. La madre, alarmada, llamó a la policía y cuando ésta se presentó, la niña, luego de un cachete, va y denuncia a su madre. Otra cosa es que la madre tenga mucha culpa de todo esto.

Un saludo.

7. Celia - 22 de diciembre de 2007 (10:34 am)

Perdón, se me olvidó: Al padre o madre de la criatura de la foto, habría que encerrarla en un manicomio. ¡Hay que ser bestia!

8. JGIbañez - 22 de diciembre de 2007 (12:14 pm)

De eso se trata, Celia, encantado de saludarla de nuevo, de que quede bien clara la diferencia entre lo que es un correctivo que puede entrar dentro de lo habitual (aunque habría que intentar erradicarlo, poco a poco, mediante la cultura) y lo que son salvajadas, propia de sádicos. No se pueden y no se deben poner ambas situaciones a la misma altura.

El correctivo, aunque también es violento, carece de crueldad en origen, y desde luego no es la crueldad su fin, sino que forma parte más bien de las reacciones a veces inevitables de las personas. La tendencia evolutiva de la civilización es a que desaparezca ese tipo de amonestaciones físicas, pero personalmente no creo que sea con leyes (que pueden dar lugar a muchos abusos por parte de las supuestas “víctimas”) como se conseguirá.

9. maria - 2 de mayo de 2011 (3:16 pm)

no entiendo porque es necesario la violencia fisica a niños,es que es como si estuvieras pegando a una persona adulta.Es mas, el derecho HUMANO nº5 dice asi:no torturar


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