Una técnica de tortura crea polémica en Estados Unidos 9 de febrero de 2008 (11:01 am)
Publicado por Leiter en : Opiniones , trackback
El terrorismo es una lacra social que afecta a la libre convivencia de los ciudadanos y que merece ser combatido con todos los resortes del estado, pero siempre bajo una legalidad sobre la que se asienta el funcionamiento del propio estado. Utilizar técnicas de tortura para interrogar a los sospechosos, por muy inminente que sea la amenaza terrorista, supone una violación de las reglas democráticas. Los terroristas no entienden de normas, pero el resto de los ciudadanos sí. Y un estado de derecho, con sus ventajas e inconvenientes, se rige por el imperio de la ley como expresión de la libre voluntad popular de sus ciudadanos.
Peligroso precedente el que sentó el antiguo Fiscal General estadounidense, Alberto Gonzales, al permitir ciertas técnicas basadas en la tortura personal como medio de interrogación a los presuntos sospechosos de terrorismo. Es indudable el golpe emocional que representaron los incalificables atentados del 11-S para la sociedad americana y, a veces, parece comprensible que en la lucha antierrorista se lleguen a rozar las líneas de lo políticamente permisible; pero otra cosa bien distinta es sobrepasarlas. Por ello, son de agradecer las declaraciones de Joanne Mariner, portavoz oficial de Human Rights Watch, solicitando una investigación judicial inmediata por la aplicación del simulacro de ahogamiento como técnica de interrogatorio a sospechosos de actividades terroristas.

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Nación de contrastes. Aparece esa noticia justo en el día en que el Tribunal Supremo de Nebraska acaba de declarar inconstitucional la pena de muerte por electrocución.