El juez que no encarceló al presunto asesino de Mari Luz culpa a una funcionaria 28 de marzo de 2008 (10:54 pm)
Publicado por JGIbañez en : ESPAÑA - Diario PÚBLICO , trackback
Se conoce que ha creado escuela el estilo de Trillo de eludir responsabilidades y descargarlas sobre los subordinados. El Consejo General del Poder Judicial debe investigar este asunto hasta sus últimas consecuencias y adoptar las medidas necesarias que compensen en todo lo posible el disgusto y el estupor que ahora mismo siente la sociedad frente a estos acontecimientos…

A propósito de la infamia cometida contra Mari Luz, es inevitable relacionar éste caso con el protagonizado por otra niña, Madeleine, a quien los grandes medios de comunicación han convertido en muy famosa, así como a su familia: los McCann; y cuya misteriosa desaparición se convirtió durante el año pasado en un acontecimiento inmensamente popular.
Hasta la fecha no se había aludido en el blog al trágico misterio que rodea a esta menor en concreto, debido a que el fenómeno rápidamente se convirtió en sensacionalista. Y ese es un factor que inhibe bastante a la hora de hacer comentarios públicos. Son muy numerosas las desapariciones que se producen a diario y que no tienen la suerte de causarle preocupación, por ejemplo, a David y a Victoria Beckham.
A veces es preferible evitar los agravios comparativos.
Pero sí viene a cuento comentar ahora cómo la prensa amarilla del Reino Unido ha sido capaz de rectificar y de pedir disculpas por haber promovido y difundido, con todas sus fuerzas, la supuesta culpabilidad de los padres. Sin suficientes pruebas. Como excusa para generar morbo entre los lectores y con el último y único fin de incrementar las ventas de sus periódicos, en lo que ha sido toda una muestra de indeseable juicio paralelo.
Desde el punto de vista de lo que es civilización, no hay más remedio que admitir que la sociedad democrática española se halla todavía a años luz, en algunos aspectos, de la sociedad británica. Y lo que ha obligado a esos dos tabloides a disculparse y a indemnizar por sus difamaciones, aquí no podemos pensar que se pueda conseguir todavía ni en sueños.
Empezando porque aquí existen medios de comunicación muy sensacionalistas, pero que lo primero que hacen es disimular al máximo su condición. Mientras que en Gran Bretaña, o en Alemania, se les tiene suficientemente identificados. Jamás engañan a nadie con un mínimo nivel cultural. Aquí no. Aquí incluso presumen de ser medios de comunicación serios. Alguno de ellos se presenta ante la población bajo la garantía ¿moral? del cristianismo de sus propietarios (la conferencia episcopal). En fin…
Otros, un poco más mundanos, presumen sin nigún pudor de una pretendida “neutralidad” y “objetividad” a prueba de inspecciones, cuando resulta que lo sectario y lo tendencioso forman parte casi genética de su ser. Por no mencionar aquellos que usan y abusan de la palabra “libertad”, cuando se caracterizan precisamente por justificar y defender épocas pasadas en las que lo primordial resulta que era la falta de libertades.
Pues bien, todos ellos se han dedicado durante 4 largos años a tergiversar, a difamar y a calumniar, con todas sus fuerzas, a aquellos que no estuvieran de acuerdo con su línea editorial; promoviendo y difundiendo, sin prueba alguna, y a partir de unos indicios delirantes, la supuesta culpabilidad de diferentes sectores de la sociedad por determinados crímenes horrorosos.
Pero, “tranquilos”. Aquí no se disculparán nunca. Aquí, nada ni nadie puede obligarlos a que lo hagan. No haría falta ni mencionarlos por su nombre, pero es que ya va siendo hora de identificarlos como lo que son, los indiscutibles tabloides hispanos: la Cope, el Inmundo, Libertad Digital ¡puaj!

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La COPE fue una emisora conservadora totalmente respetable hasta que llegaron los talibanes de turno procedentes, en su mayor parte de ANTENA 3 RADIO. Recordemos que la COPE fue una creación de Luis del Olmo, periodista de reconocidas ideas conservadoras pero bajo un prisma de profundas convicciones demócratas. En Barcelona, en RADIO MIRAMAR, Del Olmo y la inefable Encarna Sánchez dieron vida a un formato radiofónico que tuvo su particular e irreprochable éxito de audiencia.
Cuando ANTENA 3 RADIO fue, literalmente, fagocitada por PRISA, con su fracasado intento de crear una RADIO EL PAÍS , muchos profesionales de categoría se quedaron en la calle. Uno de ellos, periodista de “local”, Antonio Herrero, fue el primero que dio el paso a la COPE y con ello abrió la puerta a otros muchos que no pudieron ver cumplidas sus expectativas televisiva en ANTENA 3 TV. Fueron aquellos años donde esta emisora televisiva se vio obligada a cambiar el logotipo corporativo para no confundir a su audiencia con la nueva propiedad de ANTENA 3 RADIO. Con las debidas reservas, ahí Polanco la “cagó”: Desmontó una emisora crítica pero coadyuvó al génesis de la mayor opereta ultra de nuestra querida España: La COPE. Luego de fallecer Antonio Herrero, La COPE quedó huérfana de una figura mediática, toda vez que el ínclito Jose María García era superado en audiencia por un emergente José Ramón de la Morena en la SER. Y por si fuera poco, Encarna Sánchez tardó poco en fallecer como consecuencia de un cáncer. La COPE tuvo que replantearse la disyuntiva de, o empezar de nuevo, o contratar a alguien de reconocida capacidad aglutinante. Por aquellos días, los delirios del talibán Losantos no acabaron por ser bien vistos en la columna del ABC, un periódico conservador pero de una elegancia más que contrastada. Una conversación por aquí, unos dimes y diretes por allá, y la inestimable ayuda de Pedro Jota, acabaron por arrimar al talibán a la COPE. Y la emisora de los obispos vio un filón en las dialécticas de este Savonarola hispánico, hasta tal punto que le bendijeron como “el nuevo José María García, ahora de la política”. Curioso, pero fue entonces cuando el “Butano” abandonó la COPE, según algunos, por determinadas iniciativas empresariales que tenían por objeto contrarrestar al maléfico Polanco. Yo nunca me creí que “el butano” fuese tan gilipollas… Y el tiempo me ha dado la razón. A Polanco le retiraron el pasaporte y, tras sonados recursos, al juez Gómez de Liaño, ariete de los conservadores, le “empapelaron” por prevaricador y de él nunca más se supo, para fortuna de la España demócratica. Acabados los argumentos legales, el “bueno” de Federico tuvo todo el campo abierto para intentar, a base de insultos y groserías, conquistar lo que no se pudo hacer merced a la justicia. El resultado es el engendro que hoy todos conocemos, para mayor pena de un PP que ha perdido las elecciones gracias a los consejos de este “intelectual” reconvertido a ultrafacha. Pero, bueno; este es el tonto de la película.
El malo ha sido y sigue siendo el desmemoriado Pedrojota. Joder, yo me acuerdo de aquellos editoriales de DIARIO 16 donde, más o menos, venía a decir que al terrorismo etarra había que combatirlo con sus propias armas. Y luego ocurrió lo del GAL. Fue el precio que hubo que pagar Felipe González por no someterse a la dictadura mediática de este visionario. Y, máxime, cuando DIARIO 16 sucumbió y de sus restos más radicales se creó el hoy conocido diario sensacionalista de EL MUNDO. Había que empujar a este nuevo medio, y Pedrojota no dudó en cómo hacerlo. Por lo menos, Anson fue mucho más diplomático con LA RAZÓN cuando la catarsis de ABC. Es que hay que nacer con estilo y para eso, no todos valen.
Lo más triste de todo este asunto es observar como la deriva del diario EL MUNDO, amarillismo por excelencia, es considerada como un género de opinión dentro del ámbito periodístico español. No hay en toda Europa un caso similar a este; los diarios considerados como “tabloides” ingleses o “sensacionalistas” alemanes están perfectamente categorizados en sus esferas de influencia. Da pena ver como EL MUNDO sigue siendo tratado como un diario de referencia luego de ver sus miserablres posicionamientos en asuntos tan graves como el 11-M y la irresoluta postguerra contra Rajoy tras la derrota pepera en los últimos comicios. Pero, bueno, allá quienes le dan pábulo. Yo prefiero leer la “trece, rué del percebe”, es mucho más interesante… Y sobre todo, verídica. Nunca he perdonado ni perdonaré a quienes SOCAVAN LOS CIMIENTOS DEMOCRÁTICOS DE MI PAÍS.
Yo sigo siendo un lector diario de EL PAÍS. A pesar de sus, a veces, posicionamientos excesivamente diplomáticos. Claro que también escucho la SER: todavía no he escuchado insultos en esta emisora, a pesar de que el maestro Carlos Mendo consiga sacarme a menudo de mis casillas por la “doble moral” de sus exposiciones. Pero, gracias a Carlos Mendo puedo, en ocasiones, replantearme mis posiciones tan supuestamente progresistas. Y también con Fernando Fernández, Montse Nebreda y otros tantos que no comulgan con mis ideas. Pero nunca les he escuchado despotricar de nadie; es por eso que tengo el pecado de seguir escuchando diariamente a la SER. Además, no dan el “Ángelus”…
LEITER
Javier Menéndez
Muchas gracias, Leiter, por lo detallado de cómo se han ido convirtiendo poco a poco unos medios de comunicación, que en origen eran más o menos fiables (algunos de ellos), en basura tendenciosa y sectaria.
Lo más siniestro del asunto es ver cómo el producto de tales factorías es consumido aquí, en España, por altos profesionales cualificados. Esos mismos con los que tocaba antaño discutir a voz en grito, en muchos centros de trabajo, cada mañana, por los “indicios” y las “pruebas conspiranoicas” que iban siendo dosificados a diario, gota a gota, con disciplina, desde semejantes focos de “información”.
Pero en nuestro país, donde la sagrada libertad de expresión parece dar cobijo al disparate más dañino, todo eso quedará impune. Y los tabloides hispanos seguirán pareciendo muy “respetables”.
Saludos