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Conmoción en Austria 29 de abril de 2008 (1:35 pm)

Publicado por Leiter en : INTERNACIONAL , trackback

[Noticia de EL COMERCIO]

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A fuerza de ser sinceros, la noticia es tan terriblemente impactante por si misma que cualquier tipo de análisis equivale a una mera y superflua redundancia. El tal Josef Fritzl, secuestrando, abusando, violando a su propia hija y encerrando a los vástagos de esa calamitosa y aberrante relación en un sótano, condenándolos a no ver la luz del sol de por vida, es un cortocircuito del género humano. Este elemento no es un enfermo mental, o un demente, o una “persona” son desajustes psicológicos. Este tío es la completa escenificación del concepto maniqueo del “mal” como contraposición al “bien”; el constatado acto de la más horrenda potencialidad diabólica que el ser humano es capaz de imaginar y/o de asumir.

Pero lo más grave de este perverso episodio es, por una parte, la más que posible complicidad del entorno vecinal y familiares más cercanos — Al parecer, había rumores en el pueblo acerca de las misteriosas adopciones que cada año, como por arte de magia, instrumentalizaba este canalla — Y, por otro lado, la pasividad y despreocupación del estado austríaco ante una situación que resultaba, cuanto menos, sospechosa. Es una pena que la bella nación austríaca, antigua cuna de todo tipo de vanguardias artísticas e intelectuales, se haya visto salpicada, en apenas un año, con dos penosos sucesos de características un tanto similares.

Comentarios»

1. JGIbañez - 29 de abril de 2008 (6:59 pm)

Dos situaciones parecidas, en efecto, en las que lo más aberrante ha sido su duración en el tiempo: interminables años, y años, y años de tortura física y psicológica, dilatada hasta un punto que produce desesperación sólo pensarlo. Dos secuestros en los que no se pedía rescate, en los que no se amenazaba con la muerte, sino que se condenaba a la víctima a “vivir” de esa manera para siempre, a respirar ese “aire” y “desenvolverse” en ese clima, para siempre; sin apelación posible.

El asunto es tan escabroso en sí mismo que cualquier cosa que diga o escriba… al final, sobra. Unicamente me voy a detener un poco, porque lo necesito, en lo fisiognómico, en la cara de ese tío, cuyo nombre no me quiero aprender, ni reproducir aquí.

Cuántas veces he pensado que la gente que tiene esa expresión facial y corporal (la misma que muestra ese secuestrador, “honorable” y familiar, en la foto que ha dado la vuelta al mundo); ese rostro de individuos acostumbrados a hacerse respetar a veces simplemente con la mirada; seres de gesto altivo y ademanes de superioridad -no sólo monetaria, o social, sino incluso moral: así se ven ellos a sí mismos-; en el fondo lo que guardan en “su sótano particular” es su propia condición humana secuestrada por la imagen conspicua que tan útil les resulta expresar de cara a los demás.

Cada vez que me cruzo con uno de ellos, o de ellas (porque hay gente que no sale a pasear sin “vestirse” y “maquillarse” primero con ese aspecto de personaje arrogante y superior) me pregunto la cantidad de cosas que le harían avergonzarse, arrugarse y cambiar de actitud, si una voz en off se dedicara a relatar por megafonía, a cada paso marcial y decidido que fueran dando por la calle, las debilidades inconfesables que seguro existirán en la realidad oculta que cada uno de ellos tenga… Porque todos, en mayor o en menor grado, adolecemos de alguna debilidad, de algo que nos tienta mucho; y seguro que una gran mayoría de la población también es posible que mantenga algún tipo de realidad oculta, asimismo. Aunque, claro, no necesariamente todos se vean obligados a llevar esa doble vida cruel y despiadada, extrema como la del sujeto despreciable en cuestión, para poder convivir con sus propias contradicciones.

Y, bueno, algunos quizá, en el fondo, no nos avergonzaríamos lo que se dice tanto, tanto, tanto con esa hipotética voz en off.

Saludos

2. Leiter - 29 de abril de 2008 (9:12 pm)

La soberbia, la arrogancia y la altanería son cualidades que intentan enmascarar las debilidades más profundas del ser humano. Obviamente, no todos son como el bastardo ese de Austria, verdadero accidente del género humano; pero salir a la calle, como bien dices, con un maquillaje de arrogancia y prepotencia, dispuesto a perdonar la vida de cualquiera que se te cruza es síntoma de inseguridad y acomplejamiento. Cuántos, pero cuántos de estos seres se ven hoy en día por las calles… Por desgracia.

LEITER
Javier Menéndez

3. Amalia - 1 de mayo de 2008 (2:50 pm)

Lo que parece terrible -aparte de lo de este hombre que es sencillamente inconcebible- es el silencio demoledor de los que le rodean y eso sí que somos capaces de hacerlo cualquiera de nosotros aplicándonos las coartadas de siempre.

4. Celia - 2 de mayo de 2008 (1:40 pm)

A ese le tenía yo metido en un habitáculo de 2 metros cuadrados…
Tienes razón, Amalia. Es imposible que la mujer no supiese nada. Y los vecinos, tan cotillas para otras cosas. Además ¿Quién le atendió en los partos? Que no cuela, por favor.

Tío asqueroso. Que me lo dejen a mí, que ese c… iba a saber lo que es bueno.


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