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La juez envía a prisión a Ginés Jiménez y a otros diez de los imputados 13 de mayo de 2008 (3:56 pm)

Publicado por JGIbañez en : ESPAÑA - MADRID,Opiniones , trackback

[Noticia de EUROPAPRESS]

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Si recientemente se comentaba en esta bitácora un artículo de Savater acerca del miedo y del silencio de la sociedad en Euskadi frente a situaciones que se antojan irresolubles; el descubrimiento de la pandilla de delincuentes, juerguistas e intimidatorios, que se había engendrado en el interior de la propia policía local de Coslada, viene a recordarnos que ese mismo miedo y ese mismo silencio, provocados por el chantaje de quien abusa de su fuerza, son universales, se pueden producir en cualquier sitio, incluso en sociedades aparentemente más estables y tranquilas que la vasca…

¿Qué pensaban todas esas personas que ahora gritan y se desmelenan en la calle al paso de los detenidos, cuando tiempo atrás podían haber puesto denuncias -y haberlas mantenido además contra viento y marea después de presentadas- y sin embargo no lo hicieron, o las retiraron?

“…Todos los políticos son iguales…”, “…no sirve de nada denunciar…”, estos son los “sesudos” aforismos, y algunos otros más por el estilo, que conforman la mentalidad colectiva de una inmensa mayoría de ciudadanos en la actualidad.

La desconfianza en las instituciones, lo evidente del atasco y de los retrasos judiciales, así como la fuerte sensación de que las quejas contra el cabecilla de ese clan iban cayendo una tras otra, de manera sistemática, en saco roto (porque eso es lo que parecía, en efecto, suceder), son todos ellos factores que ayudan bastante a que se fomente la resignación y al conformismo frente a los abusos de poder.

Sin embargo, la voluntad y el esfuerzo insistente (de alguien, o de algunos, con algo más de perspectiva), han conseguido arrojar luz sobre esa inmundicia urbana, que teníamos al lado de nuestros barrios y de nuestras instituciones locales, con la hipotética misión de proteger a la sociedad de la delincuencia.

“Menos mal que existen los que no tienen nada que perder…” y se mantienen erre que erre en el combate contra lo que cosideran una flagrante injusticia. Gracias a ellos se consigue que “asociaciones” como la de la policía de Coslada se destapen y se combatan, por mucho control que sus integrantes crean ejercer sobre el miedo y el silencio de la ciudadanía.

Comentarios»

1. theniger - 13 de mayo de 2008 (7:54 pm)

Ibañez, en tu último párrafo está la llave del asunto, muy lamentable por cierto y signo de la sociedad en que vivimos ( del no te metas, del cuido mi quinta pues me puede ir peor, de las componendas y conservación de “territorios”) Y fue…. alguien que no tenía nada más que perder que hizo destapar la olla.La sociedad es el resultado del accionar ( o la abulia) de todos los que la componen, pero en ese juego hay actores con más responsabilidades que los ciudadanos de a pie y son la “clase” política que en este juego del Don pirulero sólo atienden su juego

un saludo

2. JGIbañez - 13 de mayo de 2008 (9:01 pm)

Reconozco que quizá soy un poco injusto contra seres que, tomados uno por uno, poca influencia y poca efectividad pueden llevar a cabo ante situaciones tan enrevesadas.

Los peones de la Historia (como nos llamaba Vázquez Montalbán al pueblo llano) sólo intervenimos en ésta cuando desatamos nuestra espontaneidad colectiva de manera misteriosamente unida. Uniforme.

Sólo sorprende que esa misma unanimidad que observamos, en la lógica indignación de los ciudadanos de Coslada, no se hubiera producido antes. Pero posiblemente las cosas han sido como tenían que ser. Era todo tan laberíntico, y tan diabólicamente estudiado que no había forma de que se resolviera antes, y de otro modo.

Saludos


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