Alaska, sin toros y al desnudo 3 de junio de 2008 (8:44 pm)
Publicado por JGIbañez en : ESPAÑA - Otros medios , trackback
Sus canciones siempre han sido muy pegadizas, pero nunca me ha gustado demasiado su estilo ni su voz. Se perciben en ambos una gran cantidad de limitaciones que quizá a unos jóvenes hedonistas, hace tiempo, se les disculpaban… pero los años pasan para todos… y armónicamente Alaska continúa haciendo lo mismo de siempre, y ¿cantando? igual, con ese afán por parecerse demasiado a grupos consagrados internacionales de música-disco y tecno-pop; y con los similares textos a que nos tiene acostumbrados, que parecen escritos por un estudiante a punto de examinarse de secundaria. A pesar de todo, no puedo dejar de admirar y de aplaudir el gesto publicitario que ha tenido Alaska en contra de los toros (sin perder de vista que la propaganda le resultará muy útil a ella para otras cosas…)
Y sin olvidar tampoco su colaboración radiofónica en la COPE, y los elogios que le dedicó en su día al locutor viperino por excelencia, Losantos. Así como también será difícil pasar por alto cómo se arrugó ante las discográficas, cuando éstas amenazaron con retirar su trabajo de las tiendas, por unas declaraciones de la cantante de Fangoria en las que se mostraba a favor del abaratamiento de los discos para combatir la piratería.
No hay forma de saberlo a priori, acostumbrada demasiado ya la sociedad a las estravagancias calculadas de esta mujer -medidas al máximo y en absoluto espontáneas-; no se puede saber con exactitud si el elegante y provocador desnudo anti-taurino que nos ofrece este personaje tendrá la eficacia que se pretende.
Sería más de agradecer, y también más trascendente, el pronunciamiento en contra de la sanguinolenta “fiesta” que hicieran destacadas y numerosas personalidades de la política, de la cultura, de la ciencia, etc.; gentes cuyo aspecto, comportamiento y compañías fueran un poco más asimilables por la media de la sociedad. Sería la forma de, poco a poco, ir erradicando esa diversión cruel y anacrónica con los toros; o de dejarla al menos reducida a un circuito marginal de aficionados nostálgicos, que no le ofrecieran mayores expectativas de futuro a esta echibición carnicera.
No obstante, gracias Alaska.

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