Reclusos de la cárcel de Alcalá Meco intentan incendiar la celda de «Nanysex» 18 de junio de 2008 (3:25 pm)
Publicado por JGIbañez en : ESPAÑA - Diario ABC , trackback
Un linchamiento, siempre, en cualquier lugar, y rodeado de las circunstancias que sean, es despreciable por definición. Ya sea el linchado un pederasta, como en este caso, o ya sea el policia antidisturbios al que unos huelguistas descontrolados consiguen aislar y rodear… O viceversa. Por mucha que sea su ira y graves los motivos mediante los que se sienta justificada para comportarse así, la persona que participa en un linchamiento lo primero que demuestra es su propia cobardía, disfrazada de arrojo y de coraje (“¡que vean todos de lo que soy capaz!”, y lo segundo que es un sádico exhibicionista declarado que jamás podrá demostrar que no estaba disfrutando con el “espectáculo”, aunque fuera sólo un poquito…
Dicho ésto, que la sociedad tenga conocimiento de que existen determinadas conductas delictivas -especialmente repugnantes, como son las de abusar de un menor- que no se pueden llegar a rehabilitar del todo jamás, pues sus protagonistas son hoy por hoy incorregibles, y que a la sociedad no se la ofrezca algún tipo de protección válida y duradera frente a ellos, es incongruente. Estoy en contra de la pena de muerte. Siempre lo he estado y siempre lo estaré. No obstante, en casos como éstos, flagrantes e insolubles, soy partidario sin pestañear de la cadena perpetua real y efectiva. No encuentro ninguna motivación, ni ética ni moral, para dejar de ser partidario de ella. No entiendo que ser más o menos progresista, o ser más o menos conservador, tenga que depender de ello, e ignoro en orden a qué supuesta lógica respondería esa dependencia.

Comentarios»
Estoy totalmente de acuerdo contigo. Probablemente de hecho si la justicia funcionase y esta gente no volviera a salir todos acabaríamos viendo repugnantes esos linchamientos, así la impotencia de la injusticia parece que les deja una puerta abierta (y que quede claro que estoy en contra).