Felipe II contra Colón 27 de junio de 2008 (1:01 am)
Publicado por JGIbañez en : ESPAÑA - MADRID , trackback
A “ella” se le hizo insoportable que ayer, Mariano Rajoy, compartiera mesa, tertulia y espectáculo musical de Cuatro, en la plaza de Colón durante los momentos previos al partido Rusia-España. Se le hizo muy insoportable, seguro, como si la hubiéramos podido ver a través de un agujero en su despacho. Y el caso es que la aparición de determinado político en el programa televisivo de una cadena no precisamente afín a su ideología, es un aspecto irrelevante en sí mismo que lo único que demuestra es la normalidad democrática de un país civilizado. Una normalidad que en su momento tuvimos en España, y que nunca debimos perder. Pero si el fenómeno nos pudo sorprender por extraño es gracias a actitudes revanchistas, y directamente envidiosas, como las que nos brinda a diario este detestable personaje público -sin duda destestable, a poco que se profundice lo mínimo en su trayectoria-, Esperanza Aguirre Gil de Biedma…
Ahora resulta que la señora siente resquemor de que la retransmisión de partidos importantes de nuestras selecciones deportivas se haga en esa suficientemente amplia plaza de Madrid… pero no corra a cargo de una de las muchas cadenas serviles, y manipuladas por su gabinete, con las que ha dotado en exclusividad a la Comunidad Autónoma.
Y “ella” tenía que dar la nota también en ésto. Cómo no.
Para las pocas ocasiones en que TODOS los ciudadanos pueden agruparse bajo ese banderón descomunal que hay en la plaza del Descubrimiento de Madrid, sin que resulten patrimonializados los colores de nuestra nación por una facción política extremista en concreto, o por los jerarcas fundamentalistas de determinada religión, va la individua ésta y se toma el acontecimiento por lo personal, intentando hacerle la competencia.
Hay gente que lleva en los genes el afán por dividir y enfrentar a la sociedad. Estoy convencido: existen personas responsables genéticamente de los conflictos más crueles que deterioran la convivencia de la humanidad. Y mi convicción surje al contemplar a seres que no pueden disimular cómo disfrutan al provocar ese tipo de cosas. No hay más que mirarles a la cara cuando una cámara les sorprende sin su mercadotécnica sonrisa.

Comentarios»
aun no hay comentarios - ¿quieres ser el primero?