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España, al fin campeona 29 de junio de 2008 (10:30 pm)

Publicado por JGIbañez en : ESPAÑA - Diario EL PAIS , trackback

[Noticia de EL PAÍS]

gafe08jun.jpg

¡Enhorabuena a la selección…! La noticia también entra dentro del ámbito internacional y es de esperar que Leiter se refiera a ella con comentarios detallados sobre el partido. Yo no voy a escribir acerca de lo deportivo, simplemente me voy a fijar en un par de detalles insignificantes. Zapatero no se ha quedado… en su casa, como sugerían ciertos “iluminados” (ni tampoco se fue para León en su momento, cuando usted se lo pedía, señora Aguirre, con esa “gracia salerosa” que tiene usted para fomentar los complejos de superioridad capitalinos en su desprecio hacia cualquiera que sea provinciano). No. Zapatero ha ido a ver el partido, y eso no ha significado que España haya perdido esta final… como aseguraban los “graciosos” de turno que, cuando se aburren y no tienen nada más dañino que hacer, se dedican a colocarle la etiqueta de gafe a todo aquel ser al que deciden convertir en objeto de sus ataques cotidianos, puesto que no saben ya cómo meterle mano sino recurriendo a lo más odioso que la inquina propia de la España profunda y anacrónica ha inventado para destruir gratuitamente a una persona: acusarla de ser portadora de mala suerte. Pues miren por donde, no se ha producido el infortunio que anunciaban, “inteligentes” señores; lo que ha habido es buen juego y buena conjunción en el equipo durante todo el torneo, y esos son los factores decisivos para ganar, los únicos decisivos, sin necesidad de ponerle velas a ningún santo, ni de hacer piruetas supersticiosas como si todos, absolutamente todos, tuviéramos la obligación de responder al arquetipo de pueblo atrasado que algunos se empeñan en que seamos indefinidamente a lo largo de la Historia…

Por otro lado ¿es que no hay nadie que sepa comunicarse con la afición para hacerle caer en la cuenta de que el himno consta de dos partes bien diferenciadas, y que ambas se repiten, la primera y la segunda? Puesto que los seguidores están empeñados masivamente en vociferar una marcha musical que carece de letra, lo mínimo que podrían hacer es tomarse la molestia de aprender algo tan fácil como que la primera parte del himno hay que repetirla, de tal modo que la segunda parte no se vean obligados a tararearla. la misma, tres veces.

La sensación para quienes escuchamos ese empeño obstinado por ponerle voz a lo que no la tiene, es desesperante y frustrante, al comprobar cómo la música y el coro van cada uno por su lado, al comienzo de un torneo, y de otro, y de otro…

Puesto que existen los comunicadores deportivos, la prensa deportiva, los speakers en el estadio o, en fin, alguien a quien los aficionados hagan caso, no debería ser tan difícil corregir el desaguisado que va camino de convertirse en “marca” de la casa.

En fin, pejiguerías aparte, disfrutemos de la victoria.

Comentarios»

1. Manolo - 4 de julio de 2008 (8:40 am)

Madre mía, una hinchada que vocifera en las gradas lo que le da la gana. Que CANTA MAL un himno QUE NO TIENE LETRA. ¡A dónde vamos a parar!

Esto tiene que ser cosa del calentamiento global o es que el apocalipsis se acerca o algo. Seguro que los dinosaurios hacían algo así y claro, luego pasa lo que pasa…

Hay que hacer algo… Yo que sé… que Georgie Dann lo popularice en el verano o lo que sea… ¡algo drástico! ¡la gente TIENE que tararear bien eso!

xDDDDD

2. JGIbañez - 4 de julio de 2008 (6:17 pm)

Ya se sabe, Manolo, que, para algunos de vosotros, la música simplemente es “el mejor de los ruidos”. Y no hay que acomplejarse por ello, hombre; Napoleón, nada menos, fue quien acuñó la célebre cita.

No obstante, cuando cualquiera que sienta un pelín más de buen gusto que Bonaparte -por la melodía sonora de un coro, aunque sea un coro de aficionados al fútbol, acompañada por una orquesta- comprueba cómo, inicio de partido tras inicio de partido, se produce un desfase armónico inquietante, siempre el mismo, justo en el mismo momento de la pieza, una vez tras otra, y sin posibilidades de que ningún “director” lo pueda arreglar a corto, medio o largo plazo; la frustración puede ser inmensa. Créeme. Manolo.

Ni los hooligans ¡mucho menos ellos! con sus cánticos que casi suenan a ejército invasor, tolerarían tamaña trasgresión sonora en un estadio.

Los aficionados españoles, con todos los respetos, son incapaces de aprenderse bien en masa el himno musical que se interpreta cuando salta al campo su selección (¡¡¡no hace falta que tenga letra!!! bastaría con que intentaran entonarlo bien… ¡¡¡sin letra!!!) y lo único necesario sería que memorizaran algo, por lo visto tan complicado, como ¡¡¡que la segunda parte sólo suena dos veces!!! ¡¡¡no tres!!! Porque se da la obstinada circunstancia de que la primera parte !!!también debe ejecutarse DOS veces!!! ¡¡¡no sólo UNA!!! ¿¿¿es tan difícil??? Por lo visto y oído, sí.

Habrá que encargarle a los de Barrio Sésamo que haga un programa divulgativo sobre el asunto. A ver si tienen más suerte.

3. Manolo - 5 de julio de 2008 (3:02 pm)

Me ha convencido.

En vez de enviar a Manolo el del Bombo, ese patán indocumentado, enviamos a Von Karajan. Yo me encargo.

Descanse tranquilo.

xD

4. Jorge - 5 de julio de 2008 (3:22 pm)

Creo que aunque la observación sobre si se entona bien o mal el himno español es pertinente, habría que decir que hay que estar en un estadio para comprobar que dirigir al coro de miles de personas es una tarea imposible. Sin embargo prefiero que los españoles pierdan el ritmo y la entonación tarareando una hipotética letra a que digan:

Marchemos, hijos de la patria,
Que ha llegado el día de la gloria
El sangriento estandarte de la tiranía
Está ya levantado contra nosotros (bis)
¿No oís bramar por las campiñas
A esos feroces soldados?
Pues vienen a degollar
A vuestros hijos y a vuestras esposas

Solo parte, como ejemplo, del lindo himno francés que tenemos que soportar cada partido de la selección francesa.

5. JGIbañez - 6 de julio de 2008 (12:30 pm)

Pos p’a encargarte de eso y resucitar a Karajan tengo la impresión de que deberás hacer uso de algo más contundente que el espiritismo, Manolo.

Ya me estaba sintiendo un bicho raro, más aún de lo que normalmente me siento, cuando… de repenchi, um oscurecimento, fisho a noite ¡¡¡em pleno chía!!!

Himno de España, quieren ponerle letra pero no nos sabemos ni la música :(

Por lo visto no soy el único que siente vergüenza ajena cuando ha presenciado en la última Eurocopa lo bien que ha jugado la selección desde el primero hasta el último partido… ¡¡¡y lo obstinadamente mal que ha cantado la afición en los mismos encuentros!!! Al pan, pan y al vino, vino. A Dios lo que es de Dios, y César lo que es de César.

Soportar a diario esa especie de dislexia colectiva de la que pueden adolecer unos niños incapaces de entonar bien “El corro de la patata” en una guardería debe ser duro, pero aguantarla proveniente de un montón de gansotes ya bien creciditos, al intentar parecerse con sus cánticos a las disciplinadas hordas de los seguidores del Arsenal, del Chelsea o del Liverpool -quienes, al menos, tienen el detalle de ensayar, y muy bien, sus piezas- no es que sea duro, es que ya produce una insufrible congoja existencial.

6. JGIbañez - 6 de julio de 2008 (12:59 pm)
luthiers08jul.jpg

No hay término medio, Jorge, los himnos nacionales o son épicos y grandilocuentes, y se inclinan la mayoría casi hacia el sadismo xenófobo, o son de una cursilería insoportable… cuando no, lo que sucede es que se dan las dos circunstancias juntas. Cosa tan frecuente. Quizá por eso cuesta el trabajo que cuesta, hoy en día, encontrar una letra adecuada que nos emocione a todos los ciudadanos, aunque sólo fuera para jalear a nuestras selecciones deportivas; teniendo en cuenta tantas referencias textuales-musicales como a las que ha accedido una generación entera, que ha tenido tiempo de escuchar sucesivos mensajes hippies, heavys, punkies, post-punkies, indies, grounges, raps, etc.etc.etc en legendarias bandas sonoras.

No obstante, hay que tener el corazón muy duro para no sentir que se erizan los pelillos de los brazos, por ejemplo, en la famosa escena de la película Casablanca, cuando todo el Rick’s Café Américain se pone en pie para cantar La Marsellesa, ante el estupor impotente de los nazis allí congregados.

Débil ejemplo has ido a poner, Jorge, pese a lo cruento de las descripciones que tiene la marcha. El nacional francés es un himno que la humanidad no sólo asocia a la patria gala, tan chauvinista ella en numerosas ocasiones, sino que es inevitable asociarlo también contra cualquier tipo de tiranía.

Durante la época franquista, sin ir más lejos, llegó a estar prohibida su interpretación. Era un riesgo simplemente tararearlo, aquí en España.

En cualquier caso, yo me quedo mejor con el himno de Les Luthiers, “Ya el sol asomaba en el poniente”.

Te podrá parecer un absurdo, pero la música de esa paródica marcha militar consigue ponerme también los vellos como escarpias. En el fondo soy un sentimental. Cualquier día te invito a una audición gratuita -y privada…- de esta pieza… con permiso de la SGAE, claro:

“Texto de carátula del disco: La marcha ‘Ya el sol asomaba en el poniente’, compuesta por el Coronel Músico Nepomuceno de Alfa, se estrenó en una cena de camaradería en el tercer Batallón de Artes, Oficios y Logística. La arenga que se escucha al principio fue la que el Coronel de Cocina Lamberto Loplatto dirigió a los postres, agradeciendo en nombre de éstos un flan con crema. El brillante sonido logrado, que no parece provenir de instrumentos informales sino de una banda militar completa, la obtuvimos grabando una banda militar completa.

Marcos Mundstock: ¡Soldados, pelar los sables! Una vez pelados los sables, se corta al enemigo en pedacitos, se vierte hasta la última gota de sangre, se baten todos bien sobre fuego de metralla y se sirve a la patria… o bien… en el molde.

Coro:
Ya el sol asomaba en el poniente
ya el cóndor surcaba el firmamento
y la patria gloriosa, heroica y valiente
de victoria profiere el juramento.
Refulgentes aceros se preparan
a lanzarse a la lid libertadora
ya broncíneos clarines amenazan
a la fiera vorágine invasora.

Marcos Mundstock: ¡Defensa y Victoria! ¡Libertad e Independencia! ¡Triunvirato y Avenida de los Incas!

Coro:
Con sus fieros cañones apuntando
ya se ve de la patria al enemigo.
Hacia nuestros patriotas avanzando
los salvajes ya se vienen ¡pucha! digo.
Y ya entran nuestros héroes en la historia
esgrimiendo la justicia inexorable
con mosquetes cargados de victoria
con espadas de acero inoxidable.

Marcos Mundstock: ¡A las armas! ¡A la batalla! ¡A la…! … ¡Caballería, montar y al abordaje! … ¡Hagan fuego, señores! ¡Fuego! ¿Quién me da fuego? … ¡A ellos, a ellos, esos de uniforme color caqui! … ¡Pelotón, avanzar! ¡No, para allá! ¡Pelotón! … ¡Media vuelta, paso vivo, march! … ¡Retaguardia, frente! … ¡Paso vivo, march! ¡Alrededor mío, carrera march! … ¡A tocar el árbol, carrera march! … ¡Les va a dar la … march! … ¡Descanso! … ¡Cambiar de parejas! … ¡La hora, referí!

Coro:
El fragor de la lucha ya se extingue,
por doquier, de la muerte la amargura.
Ya el odiado enemigo se distingue
alejándose deprisa en la llanura.

Ya los fieros enemigos se alejaron,
no resuena el ruido de sus botas,
nos pasaron por encima y nos ganaron,
nos dejaron en derrota.

Perdimos, perdimos, perdimos otra vez.”


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