jump to navigation

Otra vez la muerte en patera 12 de Julio de 2008 (11:39 am)

Publicado por JGIbañez en : ESPAÑA - Diario ABC , trackback

[Noticia de ABC]

Aparte de lo mucho y profundamente que lamento este episodio, no por repetido menos doloroso, lamentaré asimismo si estoy pisando el área de INTERNACIONAL de Leiter comentando la presente noticia, pero es un tipo de tragedia humana que se produce comunmente dentro de nuestro territorio -marino- y pienso que no es ninguna extravagancia considerarla también NACIONAL. Lo cierto es que no sé exactamente qué me impulsa a escribir, tampoco encaja demasiado la retórica frente a semejantes desgracias protagonizadas por inmigrantes, como las que vemos y de las que tenemos noticia con frecuencia. Ya se escribe suficientemente sobre ellas. Unos seres humanos migrando en su legítimo anhelo por prosperar, teniendo que compartir el reducido espacio de una patera con los cadáveres que se han ido quedando en la travesía, pues ya no tienen fuerzas ni siquiera para arrojarlos al mar…

Intranquiliza la conciencia enterarse de que suceden estas cosas a las puertas de nuestro ¿paraíso? Es de suponer que habrá quienes consiguen sedarla pensando que ellos están a favor de que se abran de par en par las fronteras, pasando por alto las consecuencias caóticas que significaría hacer algo así; o quienes insisten, con toda lógica, que la mejor solución es la ayuda al desarrollo de los países que más inmigrantes exportan… sí, pero ¿y a corto plazo qué se hace? Por otro lado ¿basta con desear mucho, mucho, ese desarrollo -así como aportar ingentes fondos- para que realmente se produzca? ¿Serviría realmente de algo? ¿acaso no están la mayoría de los países africanos gobernados por sátrapas o cuasi sátrapas, esperando a ser sustituidos por otra colección de sátrapas, bastante insensibles todos ellos ante la corrupción?

Por más que lo reflexiono, y desde diferentes puntos de vista, la inquietud permanece. Porque además no se puede olvidar que los que consiguen embarcarse en ésta siniestra odisea migratoria, son comparativamente unos privilegiados si se tiene en cuenta que una gran mayoría de sus compatriotas, en situación de máxima pobreza, ni siquiera pueden permitirse pagarle a las mafias que trafican con personas la cantidad astronómica -para ellos- de dinero a que asciende el tributo por realizar tan peligroso, y tantas veces trágico, viaje.

Es el secular negocio de comerciar con esclavos, trasladado a nuestros días. Sólo que ahora no se trata de proveer de mano de obra a los campos de algodón en América, sino transportarlos de un modo clandestino a la zona geográfica industrializada más cercana, Europa, cuya demanda de trabajadores oscila en función de sus propios periodos de crecimiento económico. Y cuando llegan, si consiguen quedarse, en la mayoría de las ocasiones a lo más que pueden aspirar es a poner una manta ilegal llena de copias de productos audio-visuales piratas en las calles de una gran concentración urbana, donde les costará muchísimo integrarse.

Salvando la distancia, recuerda a las películas en las que Toni Leblanc embaucaba con el timo de la estampita a los provincianos llegados a Atocha, en Madrid… sólo que la estafa, en éstos casos, es infinitamente más cruel.

Por más que lo intento, no consigo tranquilizar mi conciencia con tanta facilidad como los místicos alternativos de nuestros días quienes, con creer con todas sus fuerzas en la Utopía, ¡ya está! le administran un particular Vallium a sus conceptos sobre el bien y el mal.

Tampoco tranquilizan las declaraciones grandilocuentes prometiendo más ayudas al desarrollo.

En fin, los que pueden que luchen contra las mafias de la inmigración, y tomémonos de una vez en serio los conceptos de superpoblación, por malthusianos que puedan parecer; ésto quizá no tranquiliza mucho, pero tampoco anestesia falsamente.

Comentarios»

aun no hay comentarios - ¿quieres ser el primero?


Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.