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ETA pretendía repetir el secuestro de Miguel Ángel Blanco con un edil socialista 24 de julio de 2008 (10:56 pm)

Publicado por JGIbañez en : ESPAÑA - Otros medios , trackback

[Noticial de EL CORREO DIGITAL]

Debe ser que hay algún lumbrera entre los asesinos que tiene por muy “impactante” y “eficaz” ese sistema peliculero de amenazar con dar muerte en cuestión de horas a algún cargo público que previamente hayan capturado para tal fin ¿Se habrían atrevido a usar ésta vez en su comunicado el lenguaje clásico del western “…en caso contrario mañana no llegará a ver la luz del sol…”?

Puesto que, por el momento, no les ha salido bien la operación, y en la sociedad ya estamos sobre aviso de que esa “técnica” la recuperarán en caso de que sea necesario, ahora incluso ya podemos ser amargamente sarcásticos con el asunto. El suspense barato que son capaces de volver a proporcionar en el futuro éstos forajidos -de cualquier cosa menos de leyenda-, al menos nos pillará resabiados. Experimentados.

Secuestrar, y matar de forma express si no se obtiene una recompensa, será eficaz para los cálculos inmediatos de éstos “grandes hombres” que no saben ya qué hacer para forjar su proto-estado particular. No hay que dudarlo. Pero a largo plazo el método se antoja más bien contra-producente para sus planes.

Porque lo cierto es que el crimen contra Miguel Ángel Blanco supuso un cierto hito en la Historia en lo referente a la percepción del fenómeno del terrorismo que iba a tener, la población en su conjunto, a partir de entonces.

Por una parte, determinados sectores sociales, anteriormente quizá un poco tímidos en sus expresiones, no dudaban ya en mostrar su claro apoyo y su solidaridad sincera para con las víctimas (incluido aquel bochornoso e inolvidable abucheo al actor José Sacristán, en un acto público de homenaje en Madrid que se le hizo por entonces al asesinado concejal del PP). Si bien por otro lado, al margen del amplio movimiento general en toda España que el suceso tuvo, aquella muerte vino a instalar en algunos “enterados” nuevas nociones sectarias de victimismo, “el muerto es nuestro”, que le han venido muy bien a determinados jerifaltes de una asociación de víctimas en concreto; cuyo anterior dirigente, aliado con lo peor de los políticos populares, supo sacar escandaloso provecho mediático de tamaña majadería.

Por lo visto, el senador Casas, el que fuera ministro Ernest Lluch, el más reciente ex concejal Carrasco, y tantos y tantos otros asesinados por la banda, no pertenecientes a la cuerda de los sectarios ¿acaso se trataban todas ellas de víctimas “menos” importantes? ¿”Insignificantes”?

En cualquier caso, la dolorosa intriga que vivimos todos por la infamia criminal que se cometió contra el concejal Blanco, exceptuando a los cavernícolas, nos unió a la gran mayoría de los españoles como nunca antes habíamos estado unidos, con objeto de oponernos a la barbarie… Y ya nada volvió a ser igual.

Más de lo mismo no es posible que les reporte, a esa cuadrilla de degenerados políticos de ETA, ningún beneficio a largo plazo. Eso, seguro.

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