“El fin del PP es ganar… como sea” 1 de agosto de 2008 (4:43 pm)
Publicado por JGIbañez en : ESPAÑA - Diario PÚBLICO , trackback
“…Hay que llegar a un acuerdo… como sea”… ese fue uno de los comentarios de Zapatero a micrófono cerrado -y resultó que no lo estaba- que más críticas ha recibido desde que ejerce el poder. Pero entre “llegar a acuerdos …como sea” y el “forrarse” …como sea (de algunos en el PP ¡pardiez que quien acuñó el término vaya si lo ha conseguido en Telefónica!), o éste último: “…el fin es ganar… como sea”, hay una diferencia de matiz que se convierte en abismal desde el punto de vista ético. Ya sabemos que éste asunto en concreto, al que se refiere la noticia, se circunscribe literalmente a Gijón, pero no es difícil extrapolarlo al resto del territorio como la estrategia que ha sido dominante durante mucho tiempo en el partido de los populares; sin ir más lejos, por ejemplo, en Madrid, donde esa forma sucia de entender la política todavía continúa ejerciéndose…
En esta Comunidad no se puede decir que hayan sido boicoteadas en exceso mejoras en las infraestructuras, como sí ha ocurrido en aquella capital asturiana; (quizá obstáculos al metro para la T-4, y alguna cosa aislada más, que desembocaba siempre en agrias polémicas con el Ministerio de Fomento) y ello es así, más que nada porque la base propagandística de la sra. Aguirre la constituyen precisamente sus vistosas obras públicas.
Pero aquí se han boicoteado con total descaro muchos otros aspectos esenciales referidos al bienestar y al progreso de los ciudadanos, desde la Vivienda, la Sanidad, la Educación, el respeto al Medio Ambiente, la Protección a los Dependientes, etc. cuyas deficiencias se han consentido -cuando no deliberadamente provocado- porque son fácilmente achacables, en apariencia, al Gobierno Central. Y, precisamente, de lo que vive esta mujer “impagable” que rige los destinos de nuestra Comunidad es de las apariencias: cuidarlas se convierte siempre en su tarea más obsesiva.
Es tan burdo practicar ese tipo de Oposición, consistente en frenar cualquier iniciativa destinada a conseguir avances en la sociedad, con tal de que el Gobierno de turno no se apunte los méritos, y aunque la oposicón se ejerza desde un Gobierno autonóminco contra el Ejecutivo Central, que en algún momento había que empezar a denunciarlo con insistencia y como lo que es: un entorpecimiento intolerable.
Éstos políticos (con complejo de “príncipe destronado”, que ha terminado derivando en síndrome del “emperador”), afortunadamente están en retirada, por el momento, dentro de su propia formación… (no todos, pues ahí sigue todavía doña Espe, agazapada, esperando el momento más idóneo para poder descargar de golpe toda su fenomenal fuerza de intriga, de manipulación, y de sugestión berlusconiana de masas). Tras el “injusto” e “inmerecido” desplazamiento del poder que sufrieron el 14-M de 2004, creyeron que todo les estaba permitido a partir de entonces. Se agarraron al infundio de que perdieron las elecciones a causa de una conspiración, como a un clavo ardiendo, y eso les daba licencia, por lo visto, para cualquier cosa. Para crispar a su antojo a la sociedad, para tomar las calles como hooligans, para ser mucho más que maquiavélicos con tal de ganar… como sea… Todo permitido… Eso creían ellos.
Por fortuna parece que la mentalidad dominante en el PP ahora mismo es otra, pero no existe ninguna obligación por parte de los que no pertenecemos a ese grupo de silenciar lo que realmente ocurrió durante la anterior legislatura, y darle toda clase de trascendencia a noticias como la que hoy se está comentando ¿En nombre de qué tipo de concordia nacional deberíamos ahora ser discretos y dejarlo pasar? ¿en nombre de qué concepto de la civilización deberíamos callarnos? cuando sabemos perfectamente que en cuanto Aguirre, o cualquier otro furibundo aznarista adquiera un poco más de poder en el PP, volverán a la carga de nuevo.
Fue un comportamiento en general tan censurable y despreciable, el del partido que perdió las elecciones, y ha servido para ofrecer tan infames ejemplos en administraciones autonómicas o locales, como estamos viendo, que no se puede solapar. Hay que darle la máxima importancia, y recriminarlo sin descanso. Para que no se olvide y para que no se repita.

Comentarios»
aun no hay comentarios - ¿quieres ser el primero?