Vandellós permanecerá cerrada en las próximas semanas hasta el análisis de daños 25 de Agosto de 2008 (3:02 pm)
Publicado por JGIbañez en : ESPAÑA - Diario PÚBLICO , trackback
Del mismo modo que tiemblo cuando pienso que el Gobierno de nuestro país pudiera caer en manos de esa político berlusconiana, esa parodia celtibérica y mediocre de Margaret Thatcher, ese personaje mediópata (adopto, por admirable, la expresión de Javier Cercas, él se refería a Radovan Karadzic al usarla) llamado Esperanza Aguirre Gil de Biedma; también me intranquiliza mucho pensar que las riendas de nuestra sociedad las llevara de repente alguien que suprimiera, de un plumazo, por decreto, las centrales nucleares; simplemente poniendo por delante de cualquier consideración sus sagrados principios ecológicos, sin tener en cuenta en absoluto las consecuencias totales de las decisiones que toma. Ésta opción es más improbable que la primera, pero no deja de ser temible porque, si se produjera el caso, por breve que fuera la duración de un Ejecutivo así, sería la forma más segura de que doña Espe -o cualquier aznarista de éstos, sin complejos, que se agazapan esperando su momento- ocupara la cabeza de la Administración de manera indefinida y sin rival que les hiciera sombra. Como don Silvio en Italia…

A los gestores de la energía nuclear lo que hay que exigirles es seguridad, seguridad y seguridad, pero en un territorio como es el nuestro, carente de fuentes de energía convencional en abundancia (¿atiborramos nuestros paisajes de placas solares? ¿de odiosos parques eólicos? ¿realmente sería ecológico hacer eso?) y rodeado por todas partes de naciones que usan y abusan de la fusión o fisión de los átomos -por tanto, sería imposible librarse del peligro-, no hay más remedio que asumir con pragmatismo el uso de la energía nuclear. Con toda la seguridad posible… y mucha más, si cabe.

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