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Detienen a cuatro hombres que planeaban el asesinato de Obama 26 de agosto de 2008 (1:34 pm)

Publicado por JGIbañez en : INTERNACIONAL,Opiniones , trackback

[Noticia de GACETA.ES]

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A individuos como éstos, si se demuestra su culpabilidad, y a los futuros emuladores que tengan, la Humanidad entera debe ponerles cara de perro, y expresarles un deprecio masivo

No es mi intención ser agorero, y tampoco es ese el objetivo de éste blog. De entre los recuerdos referenciales de mi infancia la muerte violenta de John Kennedy ocupa un lugar destacado, pues aquel cortejo fúnebre en Washington es una de las más antiguas escenas televisivas de las que tengo memoria (contaba entonces yo 6 años). Poco tiempo más tarde acontecería la de su hermano Bob, aspirante a la Casa Blanca con mucha posibilidades de vencer. Casi dos décadas después la de Olof Palme, en Suecia. Y en 1995 la de Isaac Rabin en Israel. Todos ellos fueron magnicidios en sociedades organizadas de modo occidental y que configuraron suficientemente mi concepto de la política. Se da la circunstancia de que los cuatro se enmarcaban en un plano ideológico más progresista que conservador, y me esfuerzo mucho por valorar de una forma neutra ambos aspectos del pensamiento, y no caer en el simplismo de sugerir que uno sea mejor que el otro, ni viceversa. Pero la imparcialidad pura y absoluta no existe, y cada cual tiene derecho a cultivar sus propios amores…

Hay quien no para de repetir con pretendida profundidad filosófica, despectivamente, que “todos los políticos son iguales”; es posible que sea así, pero no “todos” mueren “igual” por mano ajena, o no se ven amenazados con “igual” intensidad. No obstante, para compensar, se hace inevitable la mención al secuestro y asesinato de Aldo Moro en Italia (donde llegó a presidir en su momento dos Ejecutivos, aunque no era así cuando sucedió el crimen), o a las intentonas frustradas contra Reagan, o contra Aznar; sin solapar el atentado consumado contra Carrero Blanco (yo vivía en la misma ciudad donde se produjo, tenía ya 16 años, y por supuesto también supuso un hito en mi biografía… bastante diferente al anterior, todo hay que decirlo) aunque España, en aquella época, no era un estado de derecho, y no se puede poner en un mismo nivel de igualdad la desaparición de gobernantes elegidos democráticamente con la de aquellos que gobiernan por la fuerza de las armas o de la represión política…

Ya sabemos que todos los Jefes de Gobierno terminan, tarde o temprano, defraudando las expectativas de los votantes que les conceden la victoria. Ya sabemos que no hay mandatario perfecto. La trayectoria de la humanidad está plagada de torpezas por parte tanto de quienes abren nuevos caminos como por la de quienes los seguimos. En muchas ocasiones se avanzan dos pasos y se retrasa uno… y en tantas otras ocasiones, justo al revés. Pero nadie está legitimado para imponer con sangre lo que considere su verdad, y a costa de la ilusión y el entusiasmo político de generaciones y generaciones de seres. Sobre todo, cuando se da la circunstancia histórica de que por primera vez puede acceder a administrar los destinos de la nación más poderosa de la Tierra alguien que procede de sectores tradicionalmente muy marginados en esa misma nación.

Se puede o no estar de acuerdo con Obama, pero existe la obligación moral de respetar e incluso apoyar -si no se prefiere a McCain- tanta emoción contenida en tanta gente, incluso de fuera de los EEUU, como la que conlleva su candidatura, así como el simbolismo que representará su victoria en caso de que se produzca. Nadie tiene derecho a secuestrar mediante la violencia esa posibilidad.

Sin embargo, los ciudadanos sí estamos en nuestro derecho de prevenir y evitar, en la medida de nuestras posibilidades, pero cada vez con más fuerza, un nuevo shock mundial y generacional como el que supuso el asesinato de Kennedy.

Ésto no es un vaticinio, desde mi agnosticismo sólo intento conjurar (o el equivalente racional a ese verbo, si existiera) lo que considero un alto riesgo anunciado.

Señores fanáticos magnicidas, cada día que pasa lo van a tener ustedes un poco más difícil, y ferozmente en contra nos van a ver, de modo preventivo, a un conjunto incontenible de la población mundial. Somos muchos y muy mosqueados. La experiencia es un grado, señores.

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